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Entrevista Sara Poot Herrera

A continuación se presenta una versión editada, con más información, de la entrevista realizada a la escritora Sara Poot Herrera para el Conversatorio: El universo literario de Juan Rulfo: Muerte, pobreza, fragilidad y desamor.

¿Cuáles son los símbolos más importantes en la literatura de Juan Rulfo que se relacionan con el México del siglo XX?

Más que de símbolos, yo hablaría de representatividad. ¿Qué es lo que representan las situaciones, los personajes, las acciones, los espacios que plasma Rulfo en su obra? Rulfo transfiguró una realidad y la convirtió en palabras, en letras, en las páginas breves de su novela, la cual trascendió, sobre todo en términos de violencia, aunque, comparada con la violencia real o las violencias actuales, la de Rulfo es una violencia simbólica, de representatividad. En cuanto a los personajes, encontramos una especie de arquetipo de ellos. ¿Qué simbolizan Susana San Juan, Pedro Páramo, Juan Preciado, Dolores Preciado, Eduviges Dyada, Damiana Cisneros? ¿Y qué simbolizan los espacios, sobre todo rurales, que se describen en la obra? También la relación entre los personajes y la manera en que se da esa relación son símbolos o representaciones del mundo real. Relaciones de conciliación, de enemistad, de amistad, de servicio. Por ejemplo, podríamos analizar cuál es la relación madre-hijo de Dolores y Juan Preciado, teniendo en cuenta que es la madre quien lo manda a la muerte, una muerte que ella evitó para sí misma, mientras que Juan, que pareciera ser una sombra andante en la sombra, va a buscar su destino y es un destino desatinado.

¿Cuáles son las constantes en el universo literario de Juan Rulfo que ayudan a definir la identidad mexicana?

La soledad es una constante en el universo literario de Rulfo. El escritor hurgó, se metió a la entraña del ser mexicano y llevó esta esencia, esta realidad a su obra, la cual parte desde una especie de soledad, la cual está relacionada con la identidad del mexicano. Todos los personajes están solos, el escritor mismo está solo dentro una comunidad, el personaje que de repente sobresale en su soledad, incluso la soledad de Pedro Páramo. Esa es una especie de identidad, y es algo similar —no digo que igual— a ese Laberinto de la soledad del que nos habló pocos años antes Octavio Paz.

En Rulfo, la muerte por sí misma es un universo dinámico, paradójicamente se mueve con vida propia y de alguna manera determina y condiciona la vida misma. ¿Qué lectura darle a estos mundos de Rulfo en correspondencia con la realidad mexicana?

En algún momento dije —en un artículo que llamé Narradores asesinos en El llano en llamas— que si no hubiera muerte, no existiría la obra de Juan Rulfo. Al analizar entonces sus escritos me fijé, no en la muerte natural, sino en la muerte que un personaje le causa a otro. Si revisamos los personajes de Rulfo, en casi todos los cuentos está la muerte, y también en Pedro Páramo, aunque en la novela existe la duda de quiénes están muertos y quiénes están vivos, y si cuando llega Juan Preciado a Comala todos están muertos. Y, basada en el cuento La cuesta de las comadres, donde un personaje dice: “A Remigio Torrico yo lo maté”, me hice la pregunta: ¿Hasta qué punto podemos confiar en un narrador que mata? Esos narradores me llamaron la atención. Entonces, nuestra muerte es el destino final del ser humano, pero en el caso de los narradores asesinos, ellos adelantan el destino del otro.

¿Cómo entender la imposibilidad en Rulfo? El amor imposible y no correspondido, la imposibilidad de ser feliz a pesar de tenerlo todo,la imposibilidad de una figura paterna responsable, la imposibilidad de la vida como la imaginamos…

Yo creo que en Rulfo hay posibilidades e imposibilidades, y la imposibilidad de los protagonistas se impone. Pero si pensamos en términos del proceso de escritura del autor, quiero retomar lo que alguna vez dijo Juan José Arreola: “Hay escritores posibles e imposibles, hay escrituras posibles e imposibles. Una persona que crece entre libros, es un escritor posible porque se ha estado formando a lo largo de su vida. El escritor imposible es aquel que a pesar de las carencias es escritor”. Y este último es el caso de Rulfo. En cuanto a su obra, está la imposibilidad de la relación que desea Pedro Páramo, ese tener todo y no tener a Susana San Juan, que es el amor de su vida. Es la imposibilidad de Juan Preciado al no poder contar con su padre, Pedro Páramo. Es, otra vez, la imposibilidad de la relación, cuando Damiana Cisneros, de joven, no le permite a Pedro Páramo entrar a su cuarto y después se queda esperando toda la vida. Entonces, esa imposibilidad en la obra de Rulfo nos deja tensos, nos deja en ese cordel que está haciendo vaivén entre lo que puede ser y no puede ser, y se va tensando y se va tejiendo la novela.

¿Por qué, a pesar de las referencias a hechos históricos concretos del siglo XX, como la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera, leer a Rulfo hoy parece algo atemporal?

Siempre va a ser atemporal porque toca temas universales y de la condición humana. Pedro Páramo es una novela que se puede leer desde los afectos: desde el odio, la sorpresa, el temor, la desconfianza, el amor por la palabra, por la letra. Sí es verdad que podemos leer la obra de Rulfo desde la novela de la revolución, pero la revolución entra colateralmente, pasa de lado. Se acerca más a la Guerra Cristera por la experiencia de la muerte de los propios tíos de Rulfo y porque este conflicto se metió de una manera descarnada en algunos lugares del centro de México, pero no todos los escritos de Rulfo se enmarcan en esas temáticas. Macario, por ejemplo, narra la historia de un niño que tiene ciertas carencias psicológicas, intelectuales y mentales, y que nada tiene que ver con la revolución; el cuento El llano en llamas retrata una violencia terrible; y Paso del Norte habla sobre migración y pobreza. Para ubicarla temporalmente, la novela Pedro Páramo comienza antes de la revolución, atraviesa el siglo decimonónico, llega hasta la Guerra Cristera que golpea a muchos de sus personajes, repercute y se sigue leyendo actualmente. Entonces, en Rulfo hay una atemporalidad, que son todas las temporalidades ante un personaje y uno de los casos más claros es el de Pedro Páramo, un personaje que desde niño se tiene que enfrentar a la soledad después de que le matan al padre y tiene que ver a su madre también muerta en vida ante la muerte del padre. Y el propio Rulfo que, sumido en la soledad, espera a que pase el tiempo para poder casarse con su novia y suele contestar con monosílabos a las preguntas que se le hacen.

¿Qué cosas creadas por Rulfo en su obra continúan siendo distinguidas de su universo literario?

El uso de la palabra. Rulfo sabía que la palabra es tan importante que la usó en su mínima extensión. En su obra predomina la estética de la miniatura, de lo pequeño. Él supo hacer del lenguaje rural algo distinto. Yo le pido a mis alumnos que busquen frases impactantes en Rulfo para luego desmontarlas para ver cómo esas pequeñas palabras hacen un universo de sintaxis, de vocablos y de semántica, que nos lleva a un mundo de representatividad simbólica. No de realidades reales, sino de realidades que se han alegorizado. Rulfo sí hizo un cambio de paradigma, ahora las palabras son otras.

¿La cosmovisión en la obra de Rulfo se circunscribe al México del siglo XX o traspasó fronteras temporales, ya sea al pasado o al futuro?

Traspasó fronteras, es atemporal. Está el tiempo y no lo está, está el espacio y no lo está. Está Jalisco, sobre todo el sur, y no lo está. Y hay situaciones en la ruralidad de Jalisco que ocurrieron antes de Rulfo. El tiempo es y no es, la eternidad es y no es, la parte oscura de nuestra existencia está y no está, pero se ilumina. Entonces, es una tensión, es el tiempo de Rulfo, pero también es el tiempo anterior a él y es el tiempo actual. Y en cuanto a temáticas, Rulfo se adelantó al hablar de la violencia que se vive actualmente, una violencia en la que predomina la idea de la venganza, la cual encontramos plasmada en su cuento El hombre, una historia que también contiene la idea del corte, de la amputación, que está muy presente en Rulfo, especialmente en su novela Pedro Páramo, en la que, cada vez que la leemos, volvemos a los afectos y los desafectos. En ella se da, al mismo tiempo, la amputación del afecto, del amor, del niño Pedro Páramo que se queda sin su padre y sin su madre, del propio Rulfo se queda sin su padre y sin su madre desde muy chico, y es Juan Preciado que llega a Comala a buscar lo que no va a encontrar nunca y si estuviera Pedro Páramo vivo tampoco lo encontraría, y es ese final un poco ambiguo de la novela. Y es aquí, cuando hablamos de esa ambigüedad, de esa polifonía y polivalencia, y de esas múltiples lecturas que se le pueden dar a una novela que en su brevedad nos abre un mundo que todavía no podemos cerrar —que es el mundo de Pedro Páramo, sobre todo—, cuando afirmamos que la obra de Rulfo ha logrado traspasar las fronteras del tiempo.

¿De qué manera Rulfo nos ayudó a entender las periferias del México revolucionario, como el campo y la pobreza, y de qué manera ese acercamiento del escritor sigue vigente?

Si bien el medio rural de su obra está lleno de carencias y de pobreza, no es el mismo medio rural actual. Nos han dado la tierra muestra qué tipo de tierra les dejó la revolución, la tierra más seca, piedras, polvo, no era la que buscaban los campesinos, se les dio algo que ellos no podían trabajar, una dación con desprecio. Hoy, a diferencia de la época de Rulfo, el medio rural está tomado por el secuestro, algo que, para el momento en el que el escritor escribió su obra, no existía. Sí había una pobreza terrible, pero con más seguridad en la manera de vivir de los personajes, y había venganza, y Rulfo supo captar todo esto en su obra, la cual se mete en todos los tiempos y los está cuestionando, y los está transfigurando. Rulfo logra crear una nueva realidad con la riqueza del lenguaje y de la poesía.

Traspolando Comala a América Latina, ¿cuánto de este pueblo ficticio continúa representando al continente? ¿Continúa la lucha por la memoria histórica, por el perdón social y por la redención de las culpas del poder, la pobreza y la opresión?

Sí y no. Yo creo que no es una representación real, es una novela que no resuelve todo y que no es una representación universal de los problemas que existen, pero es un libro que, desde la ficción, simboliza estos mundos tan complejos. Con respecto a Comala, no sé qué tanto represente a América Latina, pero sí hay aspectos en los que la lucha continúa, como en la condición del personaje carente, llámese campesino, llámese mujer, llámese migrante.

Se están cumpliendo 40 años desde la muerte de Rulfo.¿Cuál es su herencia para el mundo literario?

Su obra maravillosa. Murió joven, a los 68 años, pero dejó una obra que desafía todos los tiempos. Cuarenta años después de su muerte seguimos hablando de Rulfo, como la persona que fue y como el escritor que llevó la literatura mexicana a la mesa de conversación. Dejó su obra, su poesía, su preocupación por distintos problemas sociales, el cinismo de sus personajes y la reivindicación de las mujeres en los pueblos y en las ciudades, a las que les devolvió una voz que, aunque había existido siempre, no era escuchada. Hoy, seguimos leyendo a Rulfo y sigue siendo motivo de seminarios y de estudio. El uso de frases de sentencia en sus historias es, por ejemplo, uno de los aspectos que ha llamado la atención entre quienes lo estudian, es algo que va a perdurar como parte de la herencia que nos dejó, y sus personajes serán un motivo de pervivencia de la propia figura del autor.

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