sus dedos chasquean goteras en el tejado
y sus gritos
agrietan de sarro mi techo
y empapan los libros de mis repisas
delirios de su lengua empluman mis almohadas
y parasitan de un bicho mi cabeza
en algún sitio
entre el cemento y mis plantitas de bambú
resuenan sus pisadas
que secan sus ramitas
y mi garganta
saquea el polvo acumulado en mis muebles:
origen de una niebla atroz
que drena el color de mis camisas
la humedad emanada por su hálito
opaca mis cristales
y solo una silueta permanece
donde estaba mi reflejo
el humo se extiende
con gotas a mis ventanales
como si la furia de un panal de avispas
impactará mi ventana
no recuerdo la última vez que salí a la calle
o si alguna vez lo hice
solo sé que este es mi hogar
y que la manija ya no abre cuando la giro
pero
de vez en cuando
mi ojo logra posarse en el cerrojo
y veo con claridad al oligarca en el balcón de enfrente:
se chupa los dedos
y se rasca el abdomen





